Uno de los rasgos más distintivos del Pencak Silat en general y algunos estilos en particular es el dominio del nivel bajo (bawah). No se trata solo de adoptar posiciones bajas de forma estética, sino de un trabajo corporal completo, con implicaciones físicas, técnicas, estratégicas y culturales.
Para muchos practicantes, especialmente aquellos que llegan al Silat desde otras artes marciales o desde un cuerpo poco acostumbrado a este tipo de exigencias, el nivel bawah es en uno de los mayores retos del aprendizaje. Entenderlo, adaptarlo al propio cuerpo y aplicarlo con sentido requiere tiempo, paciencia y un enfoque de entrenamiento muy concreto.
Uno de los errores más comunes es pensar que el nivel bawah consiste simplemente en bajar más el cuerpo. En realidad, el nivel bajo implica una reorganización de la estructura corporal, el cuerpo debe aprender a moverse donde nunca antes ha estado. El centro de gravedad desciende, pero también cambia la distribución del peso, el uso de las articulaciones y la relación con el suelo.

El nivel bawah es exigente con el cuerpo, especialmente a nivel articular. Las rodillas trabajan en flexiones profundas, la cadera debe combinar movilidad y estabilidad en rangos amplios, los tobillos necesitan recuperar dorsiflexión, los hombros deben aumentar su capacidad de carga, y la zona lumbar tiene que aprender a sostener la postura sin colapsar.
Para un cuerpo no adaptado, estas exigencias se sienten rápidamente. Por eso es importante entender que el nivel bawah requiere tiempo, necesita construirse con calma, conocimiento y una práctica progresiva, mejorando la movilidad antes de profundizar y priorizando la calidad de la posición o el movimiento. Intentar forzar posturas bajas sin la preparación adecuada solo genera compensaciones, molestias y lesiones. El objetivo no es llegar lo más abajo posible, sino poder estar abajo con control, sin tensión innecesaria y con capacidad de movimiento.
Desde que se empieza a trabajar el nivel bawah, los resultados tardan en llegar. Las piernas se fatigan rápido, los brazos también, las articulaciones duelen, tiemblas y la respiración está en un segundo plano. Esto es normal, es parte del proceso. Con el tiempo, el cuerpo se adapta, ganas fuerza, las articulaciones ganan rango de movimiento y el cuerpo aprende a relajarse.
No hay atajos, hay constancia y progresión controlada.
Cuando el cuerpo ya se ha adaptado, podemos ver el beneficio de estar ahí en un combate. Desde posiciones bajas, los ángulos de ataque cambian y el oponente pierde referencias habituales. Tienes control de su base, su equilibrio y las piernas, al tiempo que se reducen las opciones de ataque directo del adversario.
En Silat, el combate no se interrumpe al bajar al suelo, simplemente cambia de plano.
Posiciones como Depok kuda, Harimau kuda, Sempok kuda, Ular Kuda, Naga Kuda o incluso un Machan Kuda son las maestras del nivel bawah, tremendamente engañosas, lo que nos beneficia una vez las tienes controladas.
El dominio del nivel bawah no implica permanecer abajo de forma constante, sino poder hacer cambios de nivel sin problemas, subir y bajar, mantenerse, volver a subir y utilizar esos cambios como recurso.

Para muchos pesilats, incluso llevando años de práctica, el nivel bawah es esa zona incómoda en la que no se tiene el control, hay quien intenta evitarlo. Es complicado, es un trabajo constante a lo largo de años y años.
El bawah no es un requisito estético ni una dificultad añadida sin sentido. Es una herramienta técnica fundamental y una vía de desarrollo a largo plazo. Quien aprende a trabajar correctamente en nivel bawah no solo mejora su Silat, sino también su forma de moverse y de entender el propio cuerpo dentro del combate.
– Xabier –
